Tiempo compartido…

Los divorcios forman parte de nuestra sociedad. Son la solución a una relación de pareja insatisfactoria y  un paso difícil que merece apoyo y atención. Ser madre o padre divorciado conlleva disfrutar de los niños a tiempo parcial y lo que deseamos es que sea compartido a partes iguales entre los progenitores y sus hijos. Los papás de Carlota decidieron hacerlo de esa manera, pensando primero en el bienestar de la pequeña, quien los adora y admira por igual.

Esta circunstancia exige a los padres procurar que ese tiempo que vamos a pasar con nuestros hijos sea de calidad. Muchas veces, dada la escasa conciliación familiar en el trabajo, las jornadas maratonianas y el ritmo de vida acelerado, esto resulta una tarea hercúlea.

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Como padres separados podemos hacer grandes e inolvidables esos momentos que pasemos juntos con los pequeños planificando y organizando nuestras agendas. En ocasiones eso no será posible al 100%, pero seguro que conseguimos pedirle prestado un poco de tiempo al calendario… ¡ya se lo devolveremos cuando no estemos con nuestros hijos!.

 

 

 

¿Por qué es importante dedicar tiempo de calidad con los hijos e hijas?…

De entrada porque un tiempo de calidad es un tiempo de disfrute para todos, son momentos que no se repetirán. Además, en el caso de madres y padres separados, este tiempo compartido con los pequeños juega un papel más relevante. Durante el tiempo que compartimos con ellos potenciamos su desarrollo personal, fomentamos el aprendizaje, pero sobretodo, mejoramos y estrechamos los vínculos afectivos.

Lo más importante y bonito es llegar a conocer bien a nuestros hijos y que ellos nos conozcan a nosotros.

 

Ese tiempo de calidad no significa que debamos vaciar la cartera con grandeCaptura de pantalla 2015-09-14 a las 9.18.08s fastos o regalos caros. Ese tiempo puede ser una tarde cine con un bol de palomitas, compartir calle en la piscina haciendo unos largos, un paseo en bicicleta, hacer la compra o preparar la cena juntos. Disfrutar de cómo van madurando, cómo van tomando sus propias decisiones, preguntarles qué tal el cole, compartir con ellos nuestros puntos de vista, escuchar los suyos, verlos progresar en un deporte, sentirnos importantes al prestarles ayuda, compartir una pizza de pepperoni mientras describen la jornada de colegio o pasar una tarde en el sofá leyendo cada uno su libro favorito.

Los papás de Carlota organizan sus agendas con antelación. Procuran buscar actividades para hacer con la pequeña. A veces esas actividades las hacen solos y otras buscan amigos o familiares con quien compartirlas.En realidad, cualquier actividad cotidiana que realicemos con los niños puede transformase en tiempo de calidad. ¿Cómo? Haciéndolos partícipes, hablándoles, escuchándoles. La clave es: compartir.

 

 

La felicidad: un placer compartido con otra persona.

Jean Dolent.

Guillermo Caballero