MI HUELLA

Pues que ya no jugáis conmigo tanto como antes, ni tú, ni Javier y me pongo triste cuando le hacéis más caso a Mar que a mí.

Carlota es feliz.

 

La vida de Carlota está sufriendo cambios y estos hacen que ella sienta momentos de tristeza por el miedo a que lo que ella significaba para sus padres cambie. Ellos lo saben y por eso tienen continuas muestras de afectos y comparten momentos importantes con Carlota. Saben que cualquier conducta o comentario puede dañar a su hija de manera irreversible.

 
Con este juego es fundamental que comprendan que nuestros actos, conductas y comentarios tienen un importante efecto en las otras personas. Una vez hecho el daño se queda ahí como una huella imborrable. Tomar conciencia de esto es algo fundamental para mejorar la convivencia y las relaciones sociales.

 

INSTRUCIONES

Explicamos a los participantes lo siguiente: “Cada paso que damos al caminar deja una huella en el camino que recorremos, estás huellas se pueden quedar marcadas para siempre. Cuando nos relacionamos con otras personas, dejamos también nuestra huella en ellos con nuestras palabras y actos y, del mismo modo, los demás dejan una huella en cada uno de nosotros.”

Después de explicarles esto, hacemos un ejemplo: cogemos una cartulina grande en blanca y la ponemos en el suelo, nos ponemos una funda en los zapatos y sumergimos el pie en la pintura (es bueno que todos lo hagan con los distintos colores de pintura), después plasmamos nuestra huella en el papel. Vamos viendo como las huellas se quedan marcadas, algunas serán bonitas y otras feas. Se lo explicamos a los niños/as y les pedimos que intenten borrar las huellas feas, para eso cogemos un cubo con agua y una esponja, podrán comprobar que al intentar borrarlas no solo no lo consiguen sino que en muchos casos manchan todo el papel y lo estropean etc.

 
Seguimos con la dinámica: “Ahora que hemos comprobado cómo los pasos que damos dejan una huella y cómo estas huellas no se pueden eliminar, vamos a reflexionar sobre las huellas que nosotros dejamos en los demás y las huellas que los demás dejan en nosotros. Estas huellas no son tan fáciles de ver como las que hacemos con los pies, son las huellas que hacemos con nuestras palabras y actos, pero dejan su marca igual que las otras. Veamos algún ejemplo: cuando le decimos a alguien algo malsonante, ¿Cómo creéis que es esa huella? Y cuando alguien se mete con nosotros ¿qué tipo de huella nos deja?, en cambio sí le decimos a alguien que es divertido ¿Cómo será esta huella? Y si nos dicen cosas bonitas ¿qué tipo de huellas nos dejan?”

 

Repartimos a cada participante una  ficha “las huellas que dejan en mí” y les pedimos que la completen.

Propuesta de preguntas:

 

¿Qué piensan los demás de mí? ¿Qué pienso yo? ¿Cómo me siento? ¿Qué huella deja en mí? ¿Me gusta esa huella? ¿Puedo borrarla?

Una vez completada les entregamos una cartulina, donde deberían dibujarse ellos mismos, cada uno debe colorear las huellas que dejan en él y atribuir a cada una de ellas una emoción.

 
Cuando hayan completado el collage con las huellas que dejan en ellos. Les explicamos lo siguiente: “las huellas que dejan en nosotros los demás, forman parte de nuestra imagen de lo que somos. Es importante conocerlas porque así podemos evitar que nos dejen huellas que no queremos, miremos cada uno nuestro collage y quitemos esas huellas que no nos gustan (las pueden recortar), para ello pondremos límites para que no nos dejen esas huellas que no queremos y aprenderemos a cambiarlas desde dentro”.

Repartimos a cada participante ahora la ficha “las huellas que dejo en otros”
Propuesta de preguntas:
¿Qué pienso de los demás? ¿Qué piensa el otro? ¿Cómo se siente? ¿Qué huello creo dejar? ¿Me gusta esa huella? ¿Puedo borrarla?

 

Los alumnos pueden comparar las dos fichas y así valorar que tanto las huellas que nos dejan los demás como las que nosotros dejamos en los demás forman parte de nuestra propia imagen y de los que somos.

 

¡Esperamos que disfrutéis de esta actividad!