Los mayores también fueron pequeños…

Los dos saben el amor tan grande que sienten el uno hacía el otro

y que, pase lo que pase, siempre estarán cerca

 

 

Mediante este pequeño proyecto trataremos de acercar al niño/a a la idea de que sus padres una vez fueron niños/as también y saben lo que se piensa en la infancia; lo que se siente; lo que se quiere; etc. Vamos a establecer nexos que nos dirijan hacia la empatía.
Mediante una divertida “toma de muestras”, los niños y niñas, con ayuda de sus padres y madres, buscarán todo aquel material que acredite que sus tutores alguna vez también fueron pequeños: Fotografías, recuerdos de infancia de casa, recuerdos escolares, etc. De este modo se fomenta una afectividad sana que de pie a contar por parte del adulto como era de pequeño y que el pequeño haga lo mismo con eladulto. Desarrollo de comprensión mutua.

 

 

Vamos a comenzar la actividad con la captura de fotos (estas, y su poder visual, son siempre el ejemplo gráfico más poderoso del paso de la edad). Igualmente procederemos con objetos que aún conservemos de nuestra infancia (peluche, mantita, boletín de notas…). Hablamos de los sentimientos que nos crean, de las experiencias que vivimos…

actividad fotos 1
Comparamos si son tan diferentes en muchos aspectos nuestras infancias, y jugamos a detectar que sentimientos tenemos en común ante situaciones. Nos ayudará comprobar que todos se repiten: frustaciones, alegrías, tristezas, miedos, enojos, etc.

 

 

 

 

 
Podemos crear un mural conjunto en el que vernos reflejados (antes y ahora) y recrear situaciones en la que vivimos las distintas emociones

 

Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita…