Las líneas rojas de los cuentos de Carlota

La serie de cuentos de Carlota nació como voluntad de aportar nuestro granito de arena a la construcción de un mundo más igualitario, más equilibrado y sobre todo más comprometido con los niños, en especial con los que viven un proceso de separación de sus papás. Esa es una de las razones por las que nuestros libros tienen dos portadas…porque no anteponemos a ningún progenitor por delante del otro. El niño, es la referencia clave en todas nuestras historias.

Los cuentos de Carlota tratan de forma individualizada aspectos concretos. No se quedan en el momento de la separación, sino que avanzan de la mano de estas situaciones.
Una separación no es sólo el cambio de una vida en común. Con el tiempo, los progenitores y los niños van pasando por diferentes situaciones que se abordan en los distintos capítulos de Carlota, tales como; el reparto de períodos vacacionales prolongados, la aparición de nuevas personas en la vida de los protagonistas, el papel de los abuelos…

Una vez clara la idea macro o trama sobre la que girará cada cuento de Carlota, se diferencia entre el capítulo de la niña con su madre y con su padre. Juntando ambas partes quedará compuesto el libro final. Las historias deben de ser equilibradas. El peso de los personajes debe de ser equivalente. El equilibrio es una de las líneas rojas que no pueden traspasarse.

Dentro del capítulo de cada progenitor, se organiza la trama de manera que los personajes puedan evolucionar y crecer durante su desarrollo. Se va definiendo su carácter, sus gustos, su propia personalidad. Hay que ponerse  en el papel y “actuar” y pensar en cómo lo haría cada uno de ellos.
Es, de alguna manera, un teatro silencioso en el interior de la cabeza del creativo…Las escenas se desarrollan lentamente, todo lo despacio que requiere el proceso de elaboración de cada viñeta.

“Carlota es feliz” se erigen sobre tres pilares: el lúdico, el emocional y el pedagógico. Mediante la incorporación una serie de actividades y consejos relacionados con las emociones que se derivan de cada situación concreta de un divorcio con niños, los cuentos ofrecen un punto de apoyo a todos los miembros de la familia.

Los cuentos deben de entretener al lector a través de la historia y de las andanzas del personaje y ofrecernos, a la vez, una enseñanza. No dejan de ser una versión adaptada o simplificada de la vida real. Aunque en el cuento aparezca alguna situación de crisis personal, o problemas derivados de una situación concreta, éstas siempre deben quedar resueltas de manera satisfactoria, obteniendo así un refuerzo positivo. Es decir, deben de tener un final alegre. De esta manera los lectores de nuestros cuentos ven en los protagonistas un reflejo de ellos mismos. Los niños se identificarán con Carlota, o con alguno de sus amiguitos, y los adultos con los papás de Carlota, o incluso los abuelos, que también los hay.

 

La historia de Carlota es feliz está llena de señales que los niños captan enseguida y aportan, a sus inquietas cabecitas, referencias y valores a los que acudir en determinadas ocasiones.

Guillermo Caballero Pérez