La pequeña Carlota tiene mucho valor…

Carlota lleva ya tres años con nosotros.  Hemos compartido con nuestra pequeña protagonista sus aventuras, sus miedos, sus dudas, sus alegrías, sus emociones y anhelos. Como todos sabemos, Carlota es la afortunada hija de una pareja que un día, tras una decisión meditada, optaron por separarse. Y digo afortunada porque la suerte que ha tenido Carlota es que sus padres la han puesto a ella, su bienestar, su educación y su formación por delante de cualquier otra cosa. Y, por supuesto, como madre y padre, la han puesto por delante de ellos mismos.

En eso consiste ser padres, entre otro buen montón de cosas… ¿No es así?…

Desde los cuentos de Carlota es feliz abordamos las situaciones más señaladas que pueden darse durante el proceso de una separación con niños. En cada cuento se eligen y trabajan algunas de estas situaciones, aportando ideas para su resolución de una manera amistosa. Por descontado, que la cooperación entre los padres de Carlota es fundamental para que la historia fluya con naturalidad. Estas situaciones, si no se afrontan conjuntamente, son producto de numerosas discrepancias entre los progenitores. Y esas diferencias entre padres pueden afectar precisamente a lo que más quieren: sus hijos.

Por fortuna o por desgracia, una separación con niños no se circunscribe únicamente al momento de la firma del convenio. En realidad, ahí empieza todo. Lo más difícil, quizás, viene después.

Los cuentos de Carlota, además de acompañar a sus protagonistas y a los lectores en cada uno de esos momentos y lo largo de los primeros años de una separación, tienen, entre otros muchos objetivos, el compromiso de transmitir valores que formen el carácter de los niños y de los adultos y permitan promover un mundo más ético, equilibrado y justo.

La familia, la amistad, el cariño, la empatía, el trabajo en equipo (de los padres en pro de sus hijos aunque estén separados), la corresponsabilidad en la educación de los niños, el placer de la lectura, los derechos de los niños, la igualdad de géneros, las labores domésticas, el cuidado de los animales, el amor por la naturaleza, la añoranza, la cooperación, la resolución de conflictos, el desarrollo de hábitos saludables y positivos ante la vida, así como la reflexión y el diálogo como estrategias para la prevención y resolución de problemas son sólo algunos de los valores y actitudes que se trabajan y fomentan desde el interior de las páginas de los cuentos de Carlota.

Las historias de Carlota se basan en hechos reales adaptados al guión del que se nutre cada capítulo pero forman parte de lo que describo como una “biografía novelada ilustrada”. Desde la editorial Caballera creemos firmemente en todos los conceptos mencionados en el párrafo anterior y por ellos trabajamos. De forma transversal, a través de las ilustraciones, de la narración y de las actividades, los lectores disfrutarán y aprenderán a desarrollar una actitud positiva y de diálogo ante las dificultades.

 

 

Queremos y creemos que un mundo mejor es posible y que nuestros hijos lo merecen.

Guillermo Caballero