Cuando la familia cambia: paternidad y maternidad responsable

Han pasado varios meses desde mi último post. Ahora, embarcados en el tercer cuento de Carlota, he creído interesante compartir la visita que el13 de mayo hice a Burgos con motivo de la celebración del Día Internacional de las Familias: “Cuando la familia cambia; paternidad y maternidad responsable en los procesos de divorcio” que organizaba el Ayuntamiento de la ciudad en la Sala Polisón del Teatro Principal y en la que compartí mesa con Miriam López Maqueda, Aurora Sastre Ubierna y María Jesús Jabato, abogada, psicóloga y escritora burgalesas respectivamente.

Miriam y yo contactamos por Twitter muchos meses atrás cuando descubrimos que nuestros proyectos tenían mucho en común. Me llenó de alegría saber que había abogados que, como ella dice, gestionan procesos de divorcio legal y emocionalmente. Cuando me propuso asistir a esta jornada no lo dudé ni un momento.

Confieso que este es uno de esos viajes difíciles de olvidar por la cantidad de emociones concentradas en unas pocas horas. Me  alojé en un moderno y acogedor hostal. Tiendo a madrugar, pero ese lunes me desvelé a las cinco de la  mañana, y es que, sigo poniéndome nervioso con las presentaciones de Carlota. De manera que encendí el ordenador y me puse a trabajar. A las ocho y tras un café con tostadas me abrigué con la poca ropa de abrigo que traje en la maleta. Siete grados de buena mañana es mucho frío para un alicantino despistado que no miró la previsión del tiempo y se encontró con que el invierno aún no tenía propósito de dejar Burgos. Tenía una cita en  el Colegio Público Río Arlanzón para dar clase de dibujo a varios cursos de primaria. A mi llegada me encontré con un antiguo edificio de altísimos techos tematizado a la manea de un hotel de época. Los pasillos del colegio albergaban una recepción a la que no faltaba detalle, suites y camas por todas partes,  ascensor con puertas de acordeón y hasta una suite principal donde una cama de 5×5 m podía alojar a 25 alumnos mientras desde un cómodo sofá se les podía contar un cuento. Todos los muebles habían sido confeccionados con cajas de cartón y toneladas de ingenio. El colegio se había transformado en hotel en homenaje a un genial libro titulado “Cuentos del Hotel de los Cuentos” de Tin y Tola (Editorial Pamplinas). Y es que en este hotel cuando los huéspedes se acuestan un empleado del mismo baja un poquito la luz y les cuenta un cuento. ¿No es genial?.

 Con la ayuda de Ana, encantadora e infatigable profesora de Educación Física, habilitamos el salón de actos del centro donde durante tres horas compartí pizarra, risas y anécdotas con los alumnos del cole y con  numerosos personajes del mundo del cómic y de los dibujos animados mientras les enseñaba sencillas técnicas de ilustración. Además de lápiz, papel y goma, suelo incorporar a mi lista de material una espada láser de juguete que hace las veces de puntero para señalar en la pizarra y que, ¡a los alumnos les encanta!. En estas clases enseño que todos sabemos dibujar y aprendo de los niños a contagiarme de su energía e ilusión son siempre especiales y únicas. Ni qué decir tiene que acabé las clases agotado y sin embargo, con las pilas bien cargadas.

Al finalizar las clases, un paseo por el centro histórico antes de comer, donde nos cruzamos con un agradable grupo de turistas japoneses (siempre tan bien vestidos, correctísimos y educadamente alegres) en la plaza del Rey San Fernando, a pocos metros del Arco de Santa María.

Con el estómago satisfecho después de comer en “El Morito” me retiré a repasar la charla de la tarde. El Teatro Principal nos acogió bajo su techo.  En esta ciudad todo es grande, los techos de los salones, los ventanales, los árboles que crecen a la orilla del rio, su gente. Profesionales y público en general interesado en afrontar el divorcio como un proceso de cambio y no como un fracaso personal nos dimos cita en la sala Polisón. (Busco en Wikipedia: El polisón era un armazón que se ataban a la cintura las mujeres del siglo XIX para que abultasen los vestidos por detrás, creando así una imagen de cintura más estrecha).

 Uno a uno los pasos para afrontar el divorcio desde la perspectiva legal y desde la psicológica con garantías de éxito fueron desvelados de manera impecable por Miriam y por Aurora. Amor y responsabilidad fueron las palabras más empleadas durante toda la tarde.  Con la sana intención de concienciar  sobre la importancia de llevar a cabo divorcios responsables basados en el respeto y la cooperación de los padres apostando por el bienestar de los hijos y el equilibrio de la nueva situación familiar. Estas dos profesionales con sobrada experiencia en sus campos pusieron toda su experiencia y el corazón en sus exposiciones. Hubo una pregunta que se formuló en mas de una ocasión; “¿qué hacer cuando yo comparto esta opinión de la que se está hablando en esta charla pero no lo hace el otro progenitor”?. La respuesta por parte de Miriam fue clara: “Hay que hacer más exposiciones como esta para así llegar a más gente”

Ya por último, se presentaron los dos cuentos que cerraban la jornada: “El primer fin del mundo” de Mª Jesús jabato y “Carlota es feliz”. El primero es un libro de poesía escrito por la genial pluma de su autora. El divorcio desde el punto de vista de un niño e ilustrado a modo de collage por Laura Esteban. Finalmente y con los nervios que me recorrían durante todo el día, comencé la presentación ante el atento público burgalés de nuestro proyecto “Carlota es feliz”.  Poder compartir y transmitir el por qué de nuestro proyecto, el por qué Carlota es una niña feliz, y el por qué nuestros cuentos son una herramienta en manos de los padres y un juguete en manos de los niños, hizo que me emocionara.

Desde “Carlota es feliz” buscamos la cooperación entre los padres, el aprender a escuchar de forma activa a los hijos, la responsabilidad en la toma de decisiones, pensar primero en lo que será mejor para ellos, fomentar la corresponsabilidad y por supuesto la coparentalidad. Consigamos ser papás contentos y educaremos niños felices.

Como Mª Jesús Jabato me  dedicó en su libro; “en recuerdo de una tarde de clima frío y ambiente cálido” escribo estas líneas para agradecer a Burgos y a su gente su hospitalidad, su abrigo y su buen hacer.  Como me gusta decir; ¡hemos fabricado recuerdos! Hasta pronto.

Guillermo Caballero
Autor de Carlota es feliz